La ruta de éste nuestro segundo día ya estaba preparada, bueno para no engañarnos, como el viaje de inicio hasta el fín.Comprendía exactamente visita al Louvre, a los Jardines de las Tullerías, la Plaza de la Concordia y la Madeleine (todo está muy cerca, así que dando un paseito se puede hacer sin problemas). La idea era patear la misma zona y no movernos muy lejos ya que teníamos una visita guiada con París Visión, situado en la calle Rívoli, nº214 (al lado del Louvre y los Jardines de las Tullerías), te atienden en castellano así que genial (reservado por Internet)a las 15 horas, que comprendía, recorrido en bus turísitico y audioguía en castellano (gracias a Dios no era autobús descapotable) y una vez terminado ese recorrido, te dejaban a los pies de la Torre Eiffel parahacer un pequeño crucero por el Sena también con audioguía (el precio de esto es de 30 euros por persona, y merece mucho la pena, sobretodo por el crucero, de 1,15 horas de duración).
La idea era que tras terminar el crucero, pudiéramos subir a la Torre, pero bueno esa era la idea de la ruta principal (del dicho al hecho...) y ver Trocadero (una plaza que tiene las mejores vistas de la Torre Eiffel) y de allí pillar el metro rumbo al Arco del Triunfo y a ser posible, pasear por los Campos Elíseos, mucho parecía no?.
Pues bien, llegaríamos al Louvre sobre las 9:30-9:45 la mañana (las combinaciones de metro lo cierto es que son buenísimas con cualquier monumento/museo/zona turística de París). uno de los museos más famosos del mundo. Para empezar el edificio en sí es precioso, increible, en forma de cuadrado pero sin su base, y dividido en 3 grandes alas. Para no andarnos con rodeos, es imposible verlo en un día. Allí tienes que ir sabiendo que no lo verás todo si prestas un mínimo de atención a las obras que allí se muestran, con las ideas claritas y sabiendo qué no quieres perderte.
Al lado de la famosa Pirámide de entrada
En el Louvre se muestran obras de 1848 o antes, ha pasado de ser una fortaleza en tiempos de Felipe Augusto en 1190 a ser un grandioso centro de cultura y arte. La fortaleza se dice que era inmensa y nadie tiene duda de eso después de visitar la zona medieval del museo, donde se pueden apreciar los cimientos de ese antigüo edificio. Una vez dentro del Louvre, las medidas de seguridad muy normalitas, registro poco exhaustivo de la mochila y poco más, la idea era pillar el Paris Musseum Pass (un pase especial que te evita colas para comprar entradas de la mayoría de los museos y ciertos monumentos), este pase se podía comprar en el aeropuerto Charles de Gaulle (en Información Turística), pero sorprendentemente les quedaba 1 (como si fueran bonobuses vamos, un poco cutre...). Lo puedes comprar para 2, 4 o 6 días, y has de utilizarlo seguidamente, es decir, nosotros lo compramos para 4 días, por tanto lo compramos el sábado 27, y debíamos utilizarlo, el domingo 28, lunes 29 y martes 30. El precio para 2 días es de 30 euros y para el de 4, 45 euros. Como yo tenía claro qué íbamos a ver cada día, si el plan diario lo cumpliamos bien, nos saldría rentable, y una vez terminado el viaje, fue rentable, por dinero y por colas. A este pase nada más comprarlo, debéis ponerle vuestro nombre y primer apellido e indicar la fecha en la que empezais a utilizarlo, para control del personal de entrada en museos y derivados.
Ya dentro del Louvre, Lidia posa al lado de una maqueta espectacular, lo que veis de fondo son las ruinas de la antigua fortaleza
Había dos obras que ambos no queríamos perdernos, La Venus de Milo y la Mona Lisa, ésta última ya por curiosidad absoluta, había que contemplarla sí o sí, sabiendo qué se iba a ver. Sin duda fue lo que nos esperábamos, pequeñita, alejada por motivos de seguridad bajo un cristal protector y diciendome lo mismo que cualquier imitación que pueda tener en mi casa de ella (que la tengo), pero joder! este era el verdadero y era de Da Vinci, tiene su cosa y su mirada y su sonrisa también. Definitivamente, es cuestión de gustos, pero el solo hecho de que haya sobrevivido desde 1503 todo tipo de percances (desde vándalos que la intentaron destruir hasta gente que le hechó ácido) es, ya de por sí, admirable. Por cierto se encuentra en el Ala Denon y es fácil dar con ella ya que tanto la Mona Lisa como la Venus de Milo, son las dos únicas obras que están señalizadas por todo el Museo.
De fondo la Mona Lisa
La otra obra que queríamos ver era la Venus de Milo, también conocida como la Afrodita de Milo, esta antigüa escultrua griega es famosa por el gran detalle con el que fue hecha. La Venus de Milo es un poco mas grande que el tamaño humano promedio. Sus brazos y su soporte han sido perdidos através del tiempo por lo que tiene una forma un tanto extraña, pero es precisamente esa forma tan extraña la que la hace tan atractiva. Ciertamente no me llamó excesivamente la atención, aún siendo una escultura griega.
Se encuentra en el ala derecha (Sully)
Aún así, lo que más me sorprendió de todas las obras fueron, Las Bodas de Caná, del Veronés, está realizada al óleo sobre tela, y fue pintada en el 1563. Es una obra colosal: mide 990 cm de largo y 666 cm de alto., está justo enfrente de la Mona Lisa, y apenas nadie la observaba, ya que todos los turistas incidían su mirada en la obra de Da Vinci. Intenté contar las figuras que en el aparecían, pero a la número 100 me cansé...
Las Bodas de Canáde Paolo Veronese
La otra obra que nos dejó boquiabiertos fue la escultura de la Victoria de Samotracia, tiene una altura de 245 cm y se elaboró en mármol hacia el 190 a.C. Procede del santuario de los Cabiros en Samotracia. Algunos expertos la atribuyen con cierta probabilidad a Pithókritos de Rodas. Fue descubierta en 1863 en la isla de Samotracia, por el cónsul francés Charles Champoiseau, un arqueólogo aficionado. Además el lugar en el que esta escultura permanecía parecía dominar todo un ala del Louvre a través del cual se veía a la marabunta de gente empezando a llenar los rincones de este precioso museo.
Victoria alada de Samotracia
También pudimos disfrutar de una exposición de Picasso y Delacroix en una de las innumerables salas del Louvre. Sobre las 12:45 decidimos que era hora de abandonar el lugar y pasear un poco por los Jardines de las Tullerías, con 25 hectáreas de areas verdes una gran colección de esculturas del Siglo XVII al XXI. Se puede decir que los jardines son un museo al aire libre. Estos jardines son uno de los lugares predilectos para la recreación de los parisinos. Antes, hace ya varios siglos, este lugar era un palacio que fue destruido durante la Comuna de Paris en 1871. Ahora lo único que queda son algunas paredes y los jardines. Bueno y en diciembre el frío, también queda el frío en esos Jardines y en todo París, a 9 grados bajo cero estuvimos el lunes día 29. Es aquí donde dispusimos el primer entrante del día, unos sandwiches mochileros y una botellita de coca-cola que se me antojó en un quiosquillo del lugar por 2,50, no está nada mal.
Panorámica de las Tullerías frente al Louvre
Más tarde estuvimos merodeando por la Plaza de la Concordia, lugar donde se guillotinó a Luis XVI y a María Antonieta en 1793e inicio de los Campos Elíseos.
Aquí tenemos la noria en la que nos montamos, al final de los Jardines de las Tullerías e inicio de la Plaza de la Concordia, un poco en tierra de nadie. Precio, 9 euros, merece la pena, las vistas son estupendas, aunque el viento hace menear un poquitín los habitáculos ¿verdad Lidia?
Fuentes inspiradas en las italianas de Florencia, en la Plaza de la Concordia
Vistas desde la noria, los Tullerías y el Louvre de fondo, al otro lado, teníamos los Campos Elíseos
Aquí están las vistas del Obelisco de Luxor y los Campos Elíseos con el Arco del Triunfo al fondo
Una vez nos bajamos de la Noria, fuímos a buscar la calle Rívoli, que está muy cerquita, una de las más importantes y transitadas en París, vamos calle le dicen...una avenida como la copa de un pino...para ir a París Visión y asegurarnos que con nuestra excursión de las 15h. no había problemas. Una vez conseguimos nuestro billete, nos dió tiempo para visitar por fuera al menos la Iglesia de la Madeleine un rato. La Madeleine es un templo católico situado a pocos metros de la Plaza de la Concordia en una zona muy comercial de alto nivel (al lado de la calle Faubourg-Saint-Honoré, una de las más comerciales de París), la Iglesia de la Madeleine llama la atención por su arquitectura en forma de templo clásico romano.
La Iglesia de la Madeleine y yo apenas visible
Y bien hasta aquí esta primera parte del segundo día de resúmen en París, nos queda por resumir toda la tarde. Paseo turístico, crucero por el Sena, la Torre Eiffel, Trocadero, el Arco del Triunfo y los Campos Elíseos y me da que...con esto hago otra entrada, jaja.Espero no aburriros mucho.
Hay días en los que por más que mires no ves nada , por más que escuches tampoco oyes y por mucho que toques no coges. Cuando todo se vuelve confuso, no queda más que el dichoso tiempo (eso que realmente no nos sobra a ninguno) marque las pautas de todo."No te sueltes la mano que el viaje es infinito".
Deja que la lluvia acaricie tus párpados que la humedad se clave en tu sien, deja que esta noche tus pies anden descalzos, no los pares si empiezan a correr. Deja que el deseo por una vez se cumpla, deja que el silencio te susurre otra vez, deja que tu ausencia en una depresión se hunda, deja que el niño que llevas dentro vuelva a nacer.
Deja que la gente pase a ambos lados sin tocarte y que el neón de la noche se clave en tu piel, deja que esa duda que hay en tu mente no pregunte y que no se clave, que ni siquiera hable y que se muera solo por esta vez.
Deja que los coches te salpiquen cuando pasen, que mojen tu risa, con su puta prisa antes de morder esa manzana envenenada por un jodido martes, que se pregunten qué haces en la calle, que no se den cuenta de ese detalle.
Que esto es un paseo como los de antes, el que nadie se busca, nadie quiere encontrarse, que todo se vuelca en un vaso vacío, que no hay más nostalgia que la de perderse. Si duele un recuerdo, te cura el olvido, si duele la cabeza, con Hemicraneal vale. si buscas ayuda, chungo, esta noche estoy solo conmigo.
Deja que los coches te salpiquen cuando pasen, que mojen tu risa, con su puta prisa antes de morder esa manzana envenenada por un jodido martes, que se pregunten qué haces en la calle, que no se den cuenta de ese detalle.
Que esto es un paseo como los de antes, el que nadie se busca, nadie quiere encontrarse, que todo se vuelca en un vaso vacío, que no hay más nostalgia que la de perderse. Si duele un recuerdo, te cura el olvido, si duele la cabeza, con Hemicraneal vale. si buscas ayuda, chungo, esta noche estoy solo conmigo.
Posted by Abraham Villar ::
10:35 PM ::
6 comments
Porque siempre quedará más moderno (como siempre apunto) que decir, "París bien vale una misa", frase pronunciada por Enrique IV hace ya más de 500 años indicando con ello que estaba dispuesto a convertirse al catolicismo para que le dejasen acceder al trono francés.
Comienza aquí el relato de unas estupendas vacaciones culturales, románticas y económicas, en las que comentaré algunos aspectos que os pueden ser de relevancia por si algún día quereis viajar a la ciudad del amor y las luces.
Partí con Lidia el pasado día 25 de Diciembre para Miajadas, ya que tomábamos el vuelo a París con Air France a las 10:20 de la mañana desde Barajas, por tanto y ya que uno tiene posada en la capital europea del Tomate no era menester salir de Badajoz a las 3 de la mañana y sí de Miajadas a las 4:30 como finalmente hicimos (1:30 de sueño en estos casos es fundamental, sobretodo cuando al día siguiente acarrees el consabido palizón).
El inicio de partida
Nuestro primer objetivo era encontrar el Parking de Larga Estancia de Madrid-Barajas, hecho el cual, no podría haber sido consumado sino es por llevar un GPS, puesto que las señalizaciones para llegar a este Parking no aparecen hasta que no estás a 300 metros del mismo (lamentable, es un hecho que debería investigar The Dark Duque), para ello y dado que las indicaciones de mi hermana (que anteriormente había dejado su vehículo en este lugar) me parecían harto confusas, me dispuse a llamar a las 4 de la madrugada del mismo día al Parking para saber si podía ponerle una localización concreta al TomTom de mi cuñado y no va con segundas. Así que primera ayuda para todos aquellos que no os querais perder de camino al Parking de Larga Estancia de Barajas, c/San Severo, 16, y la verdad es que el GPS me llevó perfectamente.
Cuando llegas recibes la típica tarjetita, vamos, como cuando entras a cualquier parking y no pagas hasta la vuelta de tu viaje, en total 48 euros nos costó, para 5 días está bastante bien, aunque el Parking no está muy resguardado que digamos, ya que es al aire libre con unos pequeños techados (unos tolditos como los de Badajoz no hubieran venido mal).
De allí un minibus nos acercó a unas 8 personas con nuestras maletitas a la Terminal 2 del Aeropuerto de Barajas (servicio gratuito, la conductora nos preguntó amablemente a qué terminal íbamos para no parar por ejemplo tontamente en la T1). Este minibús, te lleva a la T1, T2 y T3, y desde éstas se enlaza con otro autobús que te acerca a la T4.
Una vez en Barajas, fuímos los primeros en facturar las maletas, me compré un periódico deportivo para pasar el tiempo de la mejor manera posible antes del embarque y nos dispusimos un desayuno continental (continentalmente caro, claro está). 2 cafés, un donut de chocolate y un trozo de pastel de manzana (espectacular--> esto es para Manuel y para Pisty).
Las pruebas irrefutables de nuestro potente desayuno
Lidia más humilde claro...jaja
El viaje fue cómodo, aunque es la undécima vez que me montaba en avión y seguramente la que iba más nerviosillo por las tonterias que se te pasan por la cabeza inevitables después del suceso de Barajas de hace unos meses. Llegaríamos a París sobre las 12:30 al Aeropuerto Charles de Gaulle, concretamente a la T2-F, y allí cogimos un Royssibus (un autobús exclusivo para ese aeropuerto que tiene conexión con Ópera, lugar céntrico de París). Ese billete lo puedes comprar en cualquier punto de Información Turística del aeropuerto, nosotros compramos el de ida y vuelta 8,90 cada billete individual (17,80 cada uno ida y vuelta). Aún así la puta sudamericana que hablaba español y que nos vendió los billetes en el aeropuerto nos lió un poquito a la hora de indicarnos el lugar para coger el Royssibus, 1 hora después de y practicando el inglés chapuceramente dimos con el lugar (todo esto rodeados de militares metralleta al hombro, supuestamente habría algún bulto sospechoso perdido, ya que cerraron por seguridad una de las puertas del aeropuerto).
Aproximadamente unos 40 minutos hasta llegar a Ópera, primer monumento espectacular que vimos de París, tremendo de verdad. De allí, fuímos a la boca de metro, compramos ya dos tickets de 10 viajes cada uno (11,40 10 viajes, sale más económico), rumbo a nuestro Hotel, el Mister Bed City, en la localidad periférica de Bagnolet (muy cerca del cementerio de Pere Lachaise), que nos incluía desayuno, por 23,90 cada uno por noche (baratíííííííísimo).El Hotel, con una buena cama, durita, grande con sus perchitas y su baño/nave espacial, pequeño pero matón (no recomendable este Hotel para gente de 1,85 parriba).
Pues fue dejar las maletas y largarnos zumbando a Montmarte, con el cansancio del viaje, había pensado en hacer una visita solo esa tarde, así que fuimos la barrio de los pintores, de los bohemios, de Amelie, para ver la Basílica del Sagrado Corazón (Sacre Coeur) y sus maravillosas vistas.Subiendo una de las calles que daban a los jardines previos a la vista de la Basílica uno de los grandes momentos de este viaje...fue un impacto especial la vista del Sacre Coeur, con ese color marfil, el sol cayendo, fue especial muy especial.
A los pies de la Basílica, antes de subir la pequeña montaña
Vistas de la Basílica ya a media subida
Las fotos de las vistas son un poco pfff, ya que estaba anocheciendo, y mi cámara se quedó sin pilas y la de Lidia tampoco es que sea la leche...además que es difícil explicar la sensación que uno tiene cuando está allí arriba. Atestado de turistas, de gente haciendo malabares, de aficionados a la música tocando cualquier canción (vease la peli Once), de personas disfrutando de ese maravilloso paisaje, y cómo no llena la Basílica por dentro, pero sin llegar a ser agobiante. Fue al salir cuando vimos por primera vez la Torre Eiffel, levantandose al este de nuestra visión, empezando a coger su color azul resplandeciente, comenzaba a anochecer y París se abría paso entre las luces.
Si bien es Notre-Dame la iglesia (Catedral en este caso), que ostenta (con merecimiento) el título oficioso de monumento religioso más importante de París, para el visitante puede ser una sorpresa descubrir la belleza del Sagrado Corazón, Sacre Coeur para los franceses, y de todo su entorno, belleza que hace muchos de los turistas que visitan Paris busquen su hotel en Montmartre.
Al bajar de la colina, vimos el jodido Funicular en el que pensábamos subir hacía allí y que no vimos al llegar, pero una vez habiendo subido lo recomiendo antes que el armatoste que nos hubiera dejado a los pies de la basílica.
El Tiovivo de Amelie, para Damián y Cristina
Después dimos un paseo por Montmartre,uno de los barrios con mayor encanto, si no el que más, de la ciudad. Sus calles en cuesta, sus escaleras, y sus inconfundibles y acogedores cafés, hacen de Montmartre una cita inexcusable para el turista. Si bien todo el barrio es realmente bonito, la guinda nos la encontramos al llegar a la parte alta de la colina. En uno de estos locales tan típicamente franceses me preparé a degustar un estupendo Goufre (bueno aunque tampoco tanto, a mi eso de la Nutella me corta un poco el rollo).
Un auténtico plaisir si, jaja
Mi planificación nos llevaba luego a pasear por el largo Boulevard de Clichy que nos llevaba al Barrio de Pigalle, que pensamos sería mejor andando que en metro (a todo esto el ambiente un poco peligrosillo, el único que vimos en París los 5 días).Allí anochece algo antes que aqui, pero tampoco mucho antes, una media hora pudimos comprobar, lo que ocurre es que a las 18:30h. la noche es cerrada y la sensación es que es medianoche. Nuestro siguiente destino no era otro que ver el Moulin Rouge, del que yo estaba preparado para ver lo que vimos, un lugar con encanto, pequeñito pero muy coqueto, de hecho me gustó más de lo que me habían dicho. Supongo que todo tiene que ver con lo que nuestra imaginación pueda llegar a evadirse una vez estemos delante de él.
Desde hace más de cien años, el Moulin Rouge es un lugar de visita obligada para muchos turistas. El Moulin Rouge continúa ofreciendo en la actualidad gran variedad de espectáculos para todos aquellos que quieren evocar el ambiente bohemio de la Belle Époque y que todavía está presente en el interior del local. No obstante, el estilo y el nombre del Moulin Rouge de París han sido imitados por otros muchos cabarets en todo el mundo.
Imagen del cabaret desde un paseo del Boulevard
En el barrio de Pigalle por ejemplo puedes entender por qué a París le pueden llamar la ciudad de las luces y de las artes, ya que el colorido rojo despampanante te hace pensar que no es en 2008 precisamente en el año que te encuentras.
Una vez disfrutamos del Boulevard, sexódromos, sex-shops, etc...pensamos que ya era hora de descansar, así que enlazamos con un par de líneas y para el Hotel. El día había sido de lo más completo y estábamos muertos.
Un cartel gracioso en cualquier parada de metro de París (siento subir esta foto Lidia, jaja, pero me gusta el cartel)
Ah! por último, pasamos por un centro comercial espectacular también, ya en Bagnolet a 20 metros, joder al puñetero lado del Hotel, llamado Bel-est, con un supermercado en plan Carrefour dentro donde nos aprovisionábamos de dulzainas, cervezas y quesos variados, con tal de ir mochileando al día siguiente.
Foto absurda dentro del Centro Comercial, tan solo para indicar que el Centro existe...
Y hasta aquí llega nuestro primer día completo. Como comprendereis caímos reventados "Allons enfants de la patri"